Introducción a la jaula

Devoré a mi niño interior.
Le comí la boca
para que se calle,
le arranqué las orejas
con mis muelas de juicio
para que no escuche,
y con una pequeña cuchara
de mango de plástico azul
hice palanca en sus ojos.
Se los arranqué
para que no me vea,

y aunque ahora adentro mío
habite un sordomudo,
todavía los reflejos
se sostienen con los años.

ahora tengo barba,
trabajo
razones y decisiones,
ahora,
igualito a cuando tenía ocho,
me encierro en mi pieza
porque no soporto las discusiones,
pongo una canción de Eminem
y empiezo a escribir resentimiento.

Comentarios